Brillantes sombras de luz esparcen su vehemente claridad en la nítida alborada.
Mansos mares que extienden sus playas más allá del infinito. Largo bostezo de la vida, que empieza a despertar. El susurro de la brisa trae, desde la distancia, una dulce canción. Destellos lejanos que avanzan con el galopar de la mañana naciente, hieren de muerte a la noche en franca retirada. según avanza el día, mi alma se viste de luz y sol, entre mi ternura y mi ensueño.
martes, 14 de octubre de 2008
* Dulcimer : Hermoso instrumento*
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